Viaje en avión accesible: está bien, pero debe mejorar

Viaje en avión accesible: está bien, pero debe mejorar

El coeditor Martyn Sibley habla sobre su experiencia de viaje con discapacidad y qué mejoras han de hacerse para que el viaje aéreo sea más accesible.

Afortunadamente el viaje es posible para muchas personas con discapacidad en la actualidad, pero el proceso es muchas veces angustiante y algunas veces problemático. Además, aunque muchas personas puedan viajar, hay gente que no puede ser transferida dentro del avión, sentarse cómodamente, utilizar el baño durante el vuelo o entrar con su silla al avión. Estas cuestiones deben ser reconsideradas tan pronto como sea posible.

Ahora, antes de continuar, quisiera aclarar que, a pesar de estas dificultades, volar cada vez es mejor y vale mucho la pena. Mi amor por los nuevos países, la gente y las culturas siempre superará el miedo a volar con discapacidad.
Sin embargo, quisiera concienciar sobre el proceso y las dificultades. En parte para que las personas con discapacidad estén preparadas para cualquier situación y, por otra parte, para que la industria realice mejoras.

El proceso comienza con mi reserva de una forma que nadie más haría. En la web he de señalar que soy un pasajero con movilidad reducida y que voy a necesitar asistencia para entrar en el avión desde las puertas de embarque. Hay muchas más opciones, incluyendo el tipo de discapacidad y los soportes necesitados. Luego debo llamar por teléfono a la compañía aérea con los detalles de mi silla de ruedas y la silla de ducha (dimensiones y peso).

Normalmente conducimos hasta el aeropuerto, aparcamos en un parking, tomamos un autobús que nos lleva hasta la terminal y posteriormente hacemos el embarque con la compañía. Vamos a la zona de seguridad y de tiendas. Por seguridad, tengo que ser cacheado y la silla tiene que ser examinada para evitar cualquier suspicacia. Hasta aquí, todo bien.

Mientras va pasando el tiempo, mi estrés va subiendo. ¿Cuándo llegará el servicio de personas con movilidad reducida, con dos personas capaces de cogerme y con la silla de soporte? ¿Subiré abordo el primero -como indica el protocolo de vuelo-? ¿Dejarán mi silla de ruedas en un lugar seguro? ¿Seré capaz de hablar con el personal del avión? ¿o ellos actuarán como si no estuviera?

No solo lo anterior salió mal. El segundo hombre del personal de movilidad reducida llegó tarde, el personal de la aerolínea me ignoró y la silla no tenía apoyo para la cabeza. Por ello, fui subido abordo tarde y delante de todo el mundo. Esto es muy degradante porque fui colocado en una mala posición, con miedo a hacerme daño al entrar en los asientos y porque la gente AMA mirar fijamente. Con un retraso sobre el horario planeado, el piloto anuncia que llegaremos todavía más tarde porque la silla de ruedas todavía no está en la bodega. ¡Podía sentir las miradas y el enfado!

Me pregunto, ¿era necesario explicar el motivo? Aún más, ¿por qué no habían podido coger la silla si había llamado semanas atrás dando los detalles?

Hasta donde yo sé, las compañías aéreas trabajan de cara al público y son responsables de sus clientes. Ellos pagan a cada aeropuerto por los servicios como el embarque, el equipaje de mano, el repostaje o el servicio de personas con movilidad reducida. Así que cuando nos enfadamos por estas cuestiones lo hacemos, por un lado, bien; y por otro lado mal. Por un lado, bien porque es su responsabilidad pedir en favor de sus clientes mejores servicios a sus subcontratados. Por otro lado, estamos equivocados porque los aeropuertos también necesitan mejorar la experiencia de viaje de las personas con discapacidad a través de esos servicios.

Antes de que algunas personas puedan decirme que es un servicio social y que deberíamos estar agradecidos, lean un artículo de mi compañero Roberto acerca del incremento de pasajeros con movilidad reducida. También pueden ver una explicación de la Comisión Europea del poco servicio existente, incluyendo un PDF que muestra los beneficios económicos de incluir en el turismo a las personas con discapacidad.

No es como dejarme volar gratis. No es que ellos no puedan sacar un beneficio económico. No es como solucionar un gran problema científico. Aquí hay algunas ideas de mejora:
– Recoger toda la información de la reserva online.
– Durante el día del viaje, que las personas de guardia conozcan las necesidades de las personas con movilidad reducida y su equipo.
– Asegurarse de que las personas con movilidad reducida tienen un lugar cómodo y embarcan primero.
– Utilizar grúas. La Eagle 2 es un gran ejemplo.
– Dar nociones sobre discapacidad al personal, porque soy una persona no un muñeco. Mi silla de ruedas es muy cara y vital, no basura que puedas lanzar.
– Esencialmente, tratarnos como clientes que pagan.

A pesar de este ligeramente negativo pero muy necesario despotrique, las personas con discapacidad debemos permanecer positivas. Cuanto más independientes seamos, mejorando económicamente y mirando cómo gastar nuestro dinero, más empoderados estaremos. Si dejamos esta o cualquier otra actividad, estamos acabados.

Si seguimos viviendo nuestras vidas bien, con un espíritu crítico positivo sobre las injustas barreras o los problemas, dando soluciones y beneficios; ganaremos. Como todo el mundo.

Por Martyn Sybley

Traducción: Cristian Lago

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Actualmente estoy escribiendo desde Cambridge, lugar que dio origen a tantos premios Nóbeles que no caben en la imaginación. Meca del conocimiento en Occidente, pero también, lugar de nacimiento